hermandad del

ROCIO

Hermandad del Rocio Carmona

Hermandad de Nuestra Señora del Rocío

Históricamente, muchos han sido los carmonenses que anualmente, de uno u otro modo, han peregrinado al Rocío con diferentes hermandades foráneas. Si bien, es con la llegada de la democracia cuando esta diáspora se convierte en lugar de acercamiento llegando a concretarse varios intentos de instituir una entidad rociera local propia e independiente al calor, entre otros muchos encuentros, de la parada que la corporación astigitana realizada anualmente en Las Arroyuelas.

Dichos esfuerzos pudieron concretarse, finalmente, en 1986 en los más de doscientos avales que fueron entregados a la autoridad eclesiástica hispalense con la intención de formalizar una asociación religiosa. Empeño que, apenas unos meses después y ya entrado el nuevo año, vieron respondido de forma positiva con la erección de una agrupación parroquial, a modo de experiencia y bajo la supervisión del párroco de la Prioral, con el encabezamiento de Manuel Martínez León, de origen manriqueño, y con sede en la iglesia filial del Divino Salvador.

Al poco tiempo la nueva entidad cuenta con Simpecado y, por decreto arzobispal de 1989, obtiene pleno derecho de hermandad con la aprobación de sus propias reglas. Si bien, hubo de esperar a 1991 para realizar la primera peregrinación conjunta en Pentecostés para la que se compuso una carreta con elementos prestados por la entidad rociera de Sevilla Sur. Para la ocasión hizo de madrina la hermandad de Villamanrique de la Condesa, siendo reconocida la carmonense de pleno derecho por la matriz de Almonte.

A partir de entonces se ha venido generando una anualidad ineludible para sus miembros que sirve de preparación a cada camino. El primer día de noviembre realiza su preceptiva peregrinación extraordinaria y eucaristía en el santuario de las marismas. En febrero celebra la candelaria y en primavera disponen el triduo y un pregón rociero ante el Simpecado. Y, antes de cada salida de la ciudad, celebra una misa de romeros y se presentan ante la virgen de Gracia, para después discurrir por las calles de la localidad. Un inicio de peregrinación que se realizaba el lunes anterior a la jornada de Pentecostés y que desde hace pocos años se celebran un día antes.

La hermandad ha sido, y es, un grupo que participa activamente de cada uno de los actos, cultuales y culturales, de la ciudad como la festividad de san Mateo o las ferias agroganaderas. A las charlas coloquio con que dio comienzo su andadura pronto se añadieron distintas fiestas camperas que, con el tiempo, se convirtieron en la anual Feria de la tapa. Además de realizar múltiples convivencias en la aldea almonteña a lo largo del año, entre las que destacan las que llevan a cabo junto a los hermanos más jóvenes y las niñas internas en las hermanas de la Cruz.

En la actualidad la entidad conmemora su cuarto de siglo de existencia con actos extraordinarios que dan cuenta del importante momento de expansión que vive gracias a la incorporación de nuevos y jóvenes romeros que cuentan ya con su propio coro. Al filo de estas líneas la hermandad cuenta con una nueva imagen del Pastorcillo Divino que es obra del imaginero Miguel Ángel Villa.

SIMPECADO

La singularidad del espectro rociero supone que la veneración cotidiana de la advocación almonteña recaiga sobre un Simpecado que hace las veces de imagen devocional. El de la hermandad carmonense responde al diseño y ejecución del bordador local Antonio López Ortiz y se encuentra inspirado en el estandarte rosariano dieciochesco que conserva la hermandad de la Expiración. Como éste, se trata de una pieza de terciopelo burdeo bordada en oro realce de un sinuoso perfil dispuesto a partir de ‘ces’ de la que parten delicadas flores. Con respecto a su precedente se le ha añadido un juego de pedrería y, en cuanto a lo simbólico, una venera en la parte superior, una rama de romero una espiga de trigo, la estrella de la ciudad de Carmona y el signo del Divino Salvador.

En el centro se dispone un tondo pintado por Manuel Fernández García donde se contempla la imagen del Rocío a la usanza tardobarroca entre cortinajes. La obra posee aplicaciones de plata y una inscripción que reza «Rocío, eres nuestra Gracia».

CARRETA

Tras la primera peregrinación de 1991 realizada con una carreta de elementos acarreados de otras corporaciones, la hermandad contempló la posibilidad de realizar una propia en madera policromada. El grupo delegó el diseño y ejecución en Manuel Fernández García que ideó una singular pieza de estilo regionalista que ha venido a apodarse ‘la carreta de porcelana’. La obra, que se ha venido incrementando hasta entrado el nuevo milenio, se compone de seis columnas jónicas abalaustradas que sostienen un techo abovedado recorrido en sus frentes por sendos penachos. Simula una pieza de cerámica trianera en color blanco y añil, colores corporativos de la ciudad; un símil que se ve aumentado, psicosomáticamente, con el sonido de las ocho campanitas de barro que se sostienen bajo las cresterías.

El conjunto se completa con simbólicos frontiles y fajas de los bueyes, creación del académico Juan Fernández Lacomba, que contienen la novedad de la incluir cristales, exvotos y latines. Y con una imagen de la virgen de Gracia realizada en orfebrería que se coloca al frente de la carreta.

ENSERES

La hermandad, dada su idiosincrasia, únicamente cuenta con elementos de representación, es decir, bacalao de terciopelo carmesí bordado en oro de pequeño formato, banderín y varas.